ç
siempre atenta a la muerte que me espera
a cada segundo predice mi condena
este país de colores inhabitable
este reloj de horas incontables
con esta inmensa oscuridad que me hace alarde
de más temores, de más locuras y de-más penas
siento tu piel buscando acariciarme
en esa fuerza, en esas ganas, en ese intento de
morir un poco
sin que mueras.
en este deseo de desabrochar
el nudo inerte de mi garganta
te siento
mientras el cielo se atropella con él mismo
antes de que caigan las nubes.
plegaria mía,
llanto que cesa descontrolado
¿en cuánto tiempo más habrás marchado,
para dejarme a mí sola y mi tristeza?


